Está indicada para disminuir las concentraciones elevadas de triglicéridos (tipos Fredrickson IIa, IIb), reducir el LDL-C elevado, el colesterol total, triglicéridos y apoliproteína B, y aumenta el HDL-C, después de que intentos razonables de modificar el perfil de lípidos con la modificación de la dieta, ejercicio y menor consumo de alcohol hayan fracasado. Además es usada para reducir el riesgo de infarto al miocardio, reduciendo así el riesgo de mortalidad. Así mismo, reduce la incidencia de enfermedad coronaria y/o progresión de aterosclerosis.