Hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia solas o combinadas (dislipidemias tipos IIa, IIb y IV), así como las dislipidemias tipo III y V (aunque la proporción de pacientes con estos dos últimos tipos de dislipidemia que han sido tratados con fenofibrato durante los estudios clínicos ha sido menor) en pacientes que no responden a las medidas dietéticas y no farmacológicas (v. g., reducción de peso o incremento en la actividad física), particularmente cuando existe evidencia de factores de riesgo asociados.
El tratamiento de las hiperlipoproteinemias secundarias está indicado si la hiperlipoproteinemia persiste a pesar del tratamiento efectivo de la enfermedad subyacente (v. g., dislipidemia en la diabetes mellitus). Se deberán de continuar con las medidas no farmacológicas iniciadas antes del tratamiento